La Pastoral Migrantes de Cali

Brindando ayuda a los refugiados venezolanos

Mañana calurosa en la ciudad de Cali. Tengo cita en la pastoral Migrantes ubicada cerca a la terminal de buses. La terminal, lugar de tránsito, sinónimo de viaje para muchos, se ha convertido en los últimos meses en un lugar de espera para los cientos de venezolanos que han decidido instalarse de manera improvisada, en la zona verde a orillas del río; situada al frente de la estación de buses. Los refugiados esperan recaudar los fondos suficientes que les permitan mandar a traer a los suyos desde Venezuela, mandarles medicamentos y comida o continuar su viaje hacia el sur, es decir hacia la frontera con Ecuador. Otros, esperan encontrar trabajo e instalarse de manera perecedera en la ciudad. Ubicados en una de las avenidas más concurridas de la ciudad es casi imposible hacer caso omiso a la vulnerable situación que están viviendo los cientos de venezolanos que han decidido dejar su país.  

 

Venezolanos a las afueras de la Terminal de Transportes de Cali.

 

Golpeo a la puerta donde me han dado cita y mientras espero, para un taxi del cual se baja una familia numerosa cargada con varias maletas. Todos jóvenes, los cuatro niños no cesan de jugar mientras la mamá en encargo, el papá y el que supongo ser su tío se encargan de acomodar las maletas frente a la puerta, la mirada cansada pero la sonrisa en los labios.  Entretanto, una de las responsables del lugar nos abre la puerta.


Me recibe el Padre Alfredo, director de la Pastoral, muy amablemente procede a explicarme los orígenes y la creación del centro donde estamos. La pastoral Migrantes lleva más de 30 años funcionando y como bien podrán imaginar en su origen no se creó para acoger migrantes venezolanos sino para brindarle socorro a las víctimas del conflicto interno que padeció Colombia. Sin embargo, desde hace dos años la demanda por parte de los refugiados venezolanos se ha hecho cada vez más fuerte y en 2018 la situación se tornó crítica.

La arquidiócesis de Cali decidió tomar cartas en el asunto habilitando un centro de atención y de orientación para los migrantes. El centro propone servicios de orientación legal, psicosociales, pastorales y a realización de una hoja de ruta. La hoja de ruta se compone de los contactos que le pueden ser útiles al migrante, si se encuentra enfermo hallará el número de la secretaría de salud, si tiene un problema legal se le orientara hacia la defensoría, fiscalía o registraduría…

El centro fue financiado por la arquidiócesis, pero para que el proyecto se consolide se esperan recibir ayudas de organizaciones que ya trabajan en colaboración con la pastoral como Migración Colombia, Cruz Roja Internacional, ACNUR, la OIM, etc... Actualmente la pastoral maneja dos comedores para la migración venezolana y se espera poder terminar pronto una casa de paso con la capacidad de acoger a 45 personas reservada para personas en situación de vulnerabilidad como enfermos, personas mayores, madres con niños pequeños, etc…

El centro se ocupa de los migrantes en situación de tránsito como de los que tienen vocación de permanencia. Su objetivo es asegurar un viaje seguro a los que buscan llegar a Ecuador o a Perú y facilitarle la integración a los que buscan instalarse en la ciudad. Informándoles de que las políticas públicas de ayudas difieren mucho entre Venezuela y Colombia. Por esa razón este año se propondrán capacitaciones de emprendimiento empresarial.

La actual migración tiene un perfil muy diferente a la de los pudientes profesionales que emigraron hacia Estados Unidos, España, Chile y Panamá hace unos años. Los nuevos migrantes provienen de los barrios de Caracas, del interior de Venezuela, decidieron dejar su país por la hambruna y la falta de servicios de salud. Cruzaron la frontera a pie. Los más afortunados logran costearse pasajes de bus par llegar a Cali, los demás son los que hoy son conocidos por “Caminantes”. En el centro, se censa y se caracteriza a quienes llegan para así crear un banco de datos. La caracterización les permite orientar mejor los programas de ayudas y discernir por ejemplo los que tienen familia o vínculos con Colombia de los que se encuentran totalmente solos. El banco de datos también servirá para el Observatorio de migración que se está conformando por académicos de la ciudad.

Cali es una de ciudad de paso obligatorio para los que quieren alcanzar Perú o Ecuador, es la ciudad más grande del suroccidente colombiano. Es una ciudad atractiva por su clima y por la hospitalidad a la cual le ha sido fiel hasta ahora. Según Migración el departamento del Valle del Cauca acoge 32 910 migrantes (cifras de febrero 2019), la mayoría ubicándose en Cali.

Colombia es una nación de tradición emigrante, cuando Venezuela ha sido tradicionalmente receptora de migración. Sin embargo, Cali es una ciudad que se ha construido alrededor de la migración llegada de la costa pacífica y de los desplazados por el conflicto. Dar a entender lo significa ser migrante a la comunidad venezolana es una misión que lidera la asociación ColVenz, con presencia ya en 7 departamentos colombianos. Su labor es clave para las entidades que desean ofrecer ayuda a la comunidad venezolana pues sirve de intermediaria.

La ciudad de Cali se enfrenta a varios desafíos. Para empezar debe encontrar un lugar digno donde alojar a la población venezolana pues la zona verde que habitan actualmente es insalubre, existen redes de microtráfico y están a la merced de la trata de personas. Al día de hoy la ciudad no cuenta con un albergue. A nivel del empleo, se debe velar a que los venezolano se han tratados dignamente y que reciban un salario correspondiente al trabajo realizado. A nivel institucional, se debe verificar que los funcionarios conozcan los derechos que poseen los venezolanos relativos a la salud y a la educación. A nivel del civismo, se debe estar vigilante de los brotes de xenofobia.

 

Afiche informativo de la Pastoral Migrantes de la ciudad de Cali

La pastoral migrantes propone entonces un modelo único, inspirado en los centros de acogida canadienses y los centros ubicados en la frontera con Venezuela. Se espera que el modelo se reproduzca en otras ciudades del país y del continente ayudando al desarrollo de políticas de migración y de acogida.


Ana Sofía Torres Díaz